Para reiniciar éste famoso ciclo que repasa la vida y obra de los grandes maestros de las artes de todos los tiempos el Manicomio tiene el honor de presentarles en un gran especial en video HD al maestro Leopoldo Federico en una entrevista hecha en el programa encuentro en el estudio.
Buscadero
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
jueves, 30 de junio de 2011
martes, 21 de junio de 2011
New Tango Orchestra
Es un orgullo para el manicomio presentarles a esta grandiosa orquesta de tango sueca. Con el inconfundible estilo vanguardista de Piazzolla, este sexteto sueco es uno de los pocos grupos modernos de tango de vanguardia que se anima a producir en gran cantidad obras totalmente propias e inéditas. La atmosfera que generan en sus composiciones es melódica y rítmicamente muy similar a la del gran maestro Astor. A caballo entre las disonancias armónicas y partes sumamente melódicas cargadas de melancolía con reminiscencias a aquellas obras inmortales del músico argentino como Adios Nonino, Invierno porteño, o la Tangata. Aquí les presentamos una obra sencillamente grandiosa “Gravitation”, con la que demuestran estar a la altura de cualquiera de los grandes compositores de la vanguardia del tango de los últimos tiempos.
Etiquetas:
Música
martes, 30 de noviembre de 2010
Opera: Nabucco
Ópera en cuatro actos.
Libreto de Temistocle Solera.
Lugar y época: En Jerusalén y Babilonia, 587 a.C.
Nabucco fue el primer éxito decisivo de Verdi. Sus melodías, armonías y ritmos se vinculan todavía nítidamente a Donizetti, son simples en estructura, pero de un efecto dramático innegablemente fuerte. Cada nota parece tener una auténtica sangre teatral que entusiasma de manera irresistible. La pieza maestra de la partitura es el coro «Va pensiero», una melodía pausada, nostálgica y llena del más profundo sentimiento, en que violentos arrebatos alternan de manera espléndida con atribulados susurros.
Argumento: Había en este libreto dos aspectos que impresionaron especialmente a Verdi. La simpatía por el pueblo hebreo sometido, que lo llevó espontáneamente a una comparación simbólica con los italianos que vivían en las regiones del país ocupadas por los austriacos, y el fuerte elemento religioso, que le prestó apoyo precisamente en esa época casi atea de su existencia. Allí se expresaba la fe que podía mover montañas, y estaba claramente plasmada la victoria de los que luchaban por Dios contra el materialismo pagano.
La ópera comienza con el asedio de Jerusalén por el ejército del rey babilonio Nabucco o Nabucodonosor. Zacarías exhorta a los defensores a que resistan mientras la fiel Fenena esté de su lado; ésta, hija de Nabucco, salvó antaño al rey de Israel, Ismael, de su encierro en Babilonia. Por amor a él lo siguió a su patria. Pero también Abigaíl ama a Ismael: es hija adoptiva de Nabucco, una mujer cruel y orgullosa que cree que ha llegado el momento de vengarse de su rival. Toman por asalto la ciudad; Ismael salva a Fenena del puñal de su padre. Llevan a los judíos prisioneros al llamado «destierro babilonio», la primera diáspora de que hablan los libros históricos de la Biblia y algunos de los más bellos salmos.
Durante la ausencia de Nabucco, Abigaíl se convierte en reina de Babilonia y jura la muerte de Fenena, Ismael, Zacarías y todo el pueblo hebreo. Cree que los tiene a todos en sus manos, pero Nabucco regresa por sorpresa. Exige que, en adelante, ambos pueblos, el suyo y el hebreo, vean en él no sólo a su rey sino también a su dios. Zacarías se opone valientemente a esta pretensión, y Fenena, como esposa de Ismael, se convierte al judaísmo. Pero Nabucco insiste en su delirio. Un rayo lo arroja al suelo. Rápidamente, Abigaíl se pone los atributos reales y pronuncia la sentencia de muerte contra los prisioneros hebreos. Los sentidos de Nabucco se han extraviado, pero cuando sabe que Fenena debe morir también, no da su consentimiento.
En la escena tal vez más bella de la ópera, los hebreos esclavizados están de rodillas a orillas del Eufrates, «en las aguas de Babilonia», como dice el salmo; su oración fervorosa, su anhelo de libertad, la añoranza de la patria lejana se condensan en la inolvidable escena coral de «Va pensiero sull’ali dórate».
Nabucco conoce el peligro en que se encuentra su hija Fenena, que marcha con los demás condenados al cadalso, y ruega por ella a Jehová, el Dios de los judíos. Una luz cae sobre él. Mientras el sacerdote de Baal recibe a las víctimas, Nabucco, otra vez totalmente dueño de sí, aparece ante el pueblo. El ídolo se desploma como por milagro. Abigaíl es herida de muerte; moribunda, se dirige también al Dios de Israel, y pide al rey que una para siempre a Fenena e Ismael. Nabucco reconoce el poder del Dios extranjero. Libera a los israelitas de la esclavitud, y éstos, como estaba predicho, regresan a Jerusalén.
Fuente: La Biblia constituye el fundamento de este drama. La esclavitud de los israelitas en Babilonia y su liberación ha sido representada con frecuencia en el arte occidental.
Libreto: Temistocle Solera (1815-1878) fue un escritor de talento; Verdi lo llamó para que colaborara en una serie de óperas (Oberto, Nabucco, I lombardi, Giovanna d’Arco, Attila). Por supuesto, su arte dramático respondía a la ópera que dominaba en la época, pero hay en Nabucco una serie de escenas que revelan un genio dramático poco común.
Música: Nabucco fue el primer éxito decisivo de Verdi. Sus melodías, armonías y ritmos se vinculan todavía nítidamente a Donizetti, son simples en estructura, pero de un efecto dramático innegablemente fuerte. Cada nota parece tener una auténtica sangre teatral que entusiasma de manera irresistible. La pieza maestra de la partitura es el coro «Va pensiero», una melodía pausada, nostálgica y llena del más profundo sentimiento, en que violentos arrebatos alternan de manera espléndida con atribulados susurros.
Historia: El compositor alemán Otto Nikolai (autor de Las alegres comadres de Windsor) había cosechado prometedores éxitos en la Scala de Milán. Entre los libretos que se le habían ofrecido para ulteriores composiciones se encontraba también el proyecto de Solera para Nabucco. Pero Nikolai no se interesó. Merelli, el empresario de la Scala (hoy diríamos el director artístico), un nombre que casi merece el título honorífico de profeta de Verdi, insistió al joven compositor italiano para que pusiera en música aquel argumento. Mostró con ello una confianza fuera de lo común, pues Verdi había triunfado con Oberto pero también había fracasado totalmente con Un giorno di regno. Además, le había afectado profundamente la muerte de su joven esposa y de sus dos hijos, de manera que atravesaba una profunda crisis anímica. Merelli impuso formalmente el libreto al compositor; cuando éste lo arrojó sobre la mesa al regresar a su casa (Verdi relata el episodio en un breve esbozo autobiográfico), se abrió solo y Verdi leyó la frase «Va pensiero sull’ali dórate…». En el mismo instante se le ocurrió la melodía para estos bellos versos. Y escribió la ópera en un arrebato creativo sin pausa.
El 9 de marzo de 1842 se estrenó triunfalmente en la Scala de Milán. La melodía del coro, que surgió en primer lugar, se convirtió en la canción de súplica y combate de todos los patriotas italianos que se identificaban con el pueblo hebreo en su hora más difícil y se esforzaban por liberarse de la dominación extranjera. La misma melodía sonó en el entierro del maestro, casi sesenta años más tarde, y para entonces ya se había convertido en un himno nacional, que todo niño italiano hasta el día de hoy sabe de memoria.
Libreto de Temistocle Solera.
Lugar y época: En Jerusalén y Babilonia, 587 a.C.
Nabucco fue el primer éxito decisivo de Verdi. Sus melodías, armonías y ritmos se vinculan todavía nítidamente a Donizetti, son simples en estructura, pero de un efecto dramático innegablemente fuerte. Cada nota parece tener una auténtica sangre teatral que entusiasma de manera irresistible. La pieza maestra de la partitura es el coro «Va pensiero», una melodía pausada, nostálgica y llena del más profundo sentimiento, en que violentos arrebatos alternan de manera espléndida con atribulados susurros.
Argumento: Había en este libreto dos aspectos que impresionaron especialmente a Verdi. La simpatía por el pueblo hebreo sometido, que lo llevó espontáneamente a una comparación simbólica con los italianos que vivían en las regiones del país ocupadas por los austriacos, y el fuerte elemento religioso, que le prestó apoyo precisamente en esa época casi atea de su existencia. Allí se expresaba la fe que podía mover montañas, y estaba claramente plasmada la victoria de los que luchaban por Dios contra el materialismo pagano.
La ópera comienza con el asedio de Jerusalén por el ejército del rey babilonio Nabucco o Nabucodonosor. Zacarías exhorta a los defensores a que resistan mientras la fiel Fenena esté de su lado; ésta, hija de Nabucco, salvó antaño al rey de Israel, Ismael, de su encierro en Babilonia. Por amor a él lo siguió a su patria. Pero también Abigaíl ama a Ismael: es hija adoptiva de Nabucco, una mujer cruel y orgullosa que cree que ha llegado el momento de vengarse de su rival. Toman por asalto la ciudad; Ismael salva a Fenena del puñal de su padre. Llevan a los judíos prisioneros al llamado «destierro babilonio», la primera diáspora de que hablan los libros históricos de la Biblia y algunos de los más bellos salmos.
Durante la ausencia de Nabucco, Abigaíl se convierte en reina de Babilonia y jura la muerte de Fenena, Ismael, Zacarías y todo el pueblo hebreo. Cree que los tiene a todos en sus manos, pero Nabucco regresa por sorpresa. Exige que, en adelante, ambos pueblos, el suyo y el hebreo, vean en él no sólo a su rey sino también a su dios. Zacarías se opone valientemente a esta pretensión, y Fenena, como esposa de Ismael, se convierte al judaísmo. Pero Nabucco insiste en su delirio. Un rayo lo arroja al suelo. Rápidamente, Abigaíl se pone los atributos reales y pronuncia la sentencia de muerte contra los prisioneros hebreos. Los sentidos de Nabucco se han extraviado, pero cuando sabe que Fenena debe morir también, no da su consentimiento.
En la escena tal vez más bella de la ópera, los hebreos esclavizados están de rodillas a orillas del Eufrates, «en las aguas de Babilonia», como dice el salmo; su oración fervorosa, su anhelo de libertad, la añoranza de la patria lejana se condensan en la inolvidable escena coral de «Va pensiero sull’ali dórate».
Nabucco conoce el peligro en que se encuentra su hija Fenena, que marcha con los demás condenados al cadalso, y ruega por ella a Jehová, el Dios de los judíos. Una luz cae sobre él. Mientras el sacerdote de Baal recibe a las víctimas, Nabucco, otra vez totalmente dueño de sí, aparece ante el pueblo. El ídolo se desploma como por milagro. Abigaíl es herida de muerte; moribunda, se dirige también al Dios de Israel, y pide al rey que una para siempre a Fenena e Ismael. Nabucco reconoce el poder del Dios extranjero. Libera a los israelitas de la esclavitud, y éstos, como estaba predicho, regresan a Jerusalén.
Fuente: La Biblia constituye el fundamento de este drama. La esclavitud de los israelitas en Babilonia y su liberación ha sido representada con frecuencia en el arte occidental.
Libreto: Temistocle Solera (1815-1878) fue un escritor de talento; Verdi lo llamó para que colaborara en una serie de óperas (Oberto, Nabucco, I lombardi, Giovanna d’Arco, Attila). Por supuesto, su arte dramático respondía a la ópera que dominaba en la época, pero hay en Nabucco una serie de escenas que revelan un genio dramático poco común.
Música: Nabucco fue el primer éxito decisivo de Verdi. Sus melodías, armonías y ritmos se vinculan todavía nítidamente a Donizetti, son simples en estructura, pero de un efecto dramático innegablemente fuerte. Cada nota parece tener una auténtica sangre teatral que entusiasma de manera irresistible. La pieza maestra de la partitura es el coro «Va pensiero», una melodía pausada, nostálgica y llena del más profundo sentimiento, en que violentos arrebatos alternan de manera espléndida con atribulados susurros.
Historia: El compositor alemán Otto Nikolai (autor de Las alegres comadres de Windsor) había cosechado prometedores éxitos en la Scala de Milán. Entre los libretos que se le habían ofrecido para ulteriores composiciones se encontraba también el proyecto de Solera para Nabucco. Pero Nikolai no se interesó. Merelli, el empresario de la Scala (hoy diríamos el director artístico), un nombre que casi merece el título honorífico de profeta de Verdi, insistió al joven compositor italiano para que pusiera en música aquel argumento. Mostró con ello una confianza fuera de lo común, pues Verdi había triunfado con Oberto pero también había fracasado totalmente con Un giorno di regno. Además, le había afectado profundamente la muerte de su joven esposa y de sus dos hijos, de manera que atravesaba una profunda crisis anímica. Merelli impuso formalmente el libreto al compositor; cuando éste lo arrojó sobre la mesa al regresar a su casa (Verdi relata el episodio en un breve esbozo autobiográfico), se abrió solo y Verdi leyó la frase «Va pensiero sull’ali dórate…». En el mismo instante se le ocurrió la melodía para estos bellos versos. Y escribió la ópera en un arrebato creativo sin pausa.
El 9 de marzo de 1842 se estrenó triunfalmente en la Scala de Milán. La melodía del coro, que surgió en primer lugar, se convirtió en la canción de súplica y combate de todos los patriotas italianos que se identificaban con el pueblo hebreo en su hora más difícil y se esforzaban por liberarse de la dominación extranjera. La misma melodía sonó en el entierro del maestro, casi sesenta años más tarde, y para entonces ya se había convertido en un himno nacional, que todo niño italiano hasta el día de hoy sabe de memoria.
Etiquetas:
Música
"My Reason" - Keedie
El manicomio les presenta una tremenda versión del tema principal de la banda sonora de la película Modigliani, ya presentada y muy aclamada en el loquero. “My Reason” interpretada por una grandiosa soprano, “Keedie”, que agrega con su prodigiosa voz el dramatismo que envuelve la historia de este film.
Etiquetas:
Música
domingo, 21 de noviembre de 2010
Andrea Bocelli & Josh Groban: "The Prayer"
Caláte este dúo!!!! Grosoos!! Grosos!! Muy grosos de verdad! Continuando con el ciclo de dúos que abrimos en la sección música hace unos días en la inauguración de las nuevas instalaciones el manicomio les presenta una gran versión de “The prayer” (la oración) conocido tema de la banda sonora del film animado Quest for Camelot, interpretado aquí por dos grandes cantantes del crossover lírico el ya experimentado Andrea Bocelli junto al joven talentoso Josh Groban; disfrútenlo!!!
Etiquetas:
Música
lunes, 15 de noviembre de 2010
Libertango por Richard Galliano
Locos aficionados al tango, acá les dejo una tremenda versión del Libertango de Piazzolla interpretada por el gran acordeonista franco – italiano Richard Galliano, amigo de Astor Piazzolla quien lo invitara a participar como primer solista de bandoneón en una comedia francesa inspirada en el “sueño de una noche de verano” (Shakespeare) con música original de Piazzolla, dando como origen a partir de esto una gran amistad entre ambos músicos. Aquí, Galiano interpreta Libertango con una marcada influencia jazzística y un impecable virtuosismo en la ejecución.
Etiquetas:
Música
Face to face: Amy - Katherine Jenkins
Les presento un face to face en el manicomio! He aquí la demostración de cuanto puede cambiar una obra musical cuando un arreglista se esmera en un arreglo sencillo pero contundente, de más está decir también que hay mucho mérito en las grandes cualidades vocales que puede aportar la cantante lírica que se seleccione. Si bien Amy (vocalista del grupo de rock Evanescence) tiene la formación lirica como para ponerse en ese nivel, ella no termina de explotar nunca este potencial, y en cambio, si lo hace Katherine proporcionándole al mismo tema un estilo absolutamente renovado, más armónico, pero al mismo tiempo aporta al tema sobre sus minutos finales un poderoso y tempestuoso clima que no requiere de la distorsión instrumental caótica del rock, solo se basta de una poderosa connotación operística que agrega el dramatismo justo.
Bring me to life versión original de Evanescence
Bring me to life versión de Katherine Jenkins
Bring me to life versión original de Evanescence
Bring me to life versión de Katherine Jenkins
Etiquetas:
Música
Pavarotti & Bocelli en vivo
Siguiendo con los duos acá el manicomio se enorgullece en presentar a dos grandes de la música lírica, como pocas veces se los ha visto juntos en vivo: Luciano Pavarotti & Andrea Bocelli interpretando dos piezas clásicas de la música italiana.
Etiquetas:
Música
sábado, 13 de noviembre de 2010
Gran versión de "La Califfa"
Para inaugurar formalmente el muro del Manicomio, presento aquí una versión de “La Califfa” conocida obra de la banda sonora de la película homónima creada por el célebre compositor italiano de música para cine Ennio Morricone.
Ésta obra, que ya han interpretado otros grandes cantantes de la música lírica y crossover como Sarah Brightman y Hayley Westenra, es ahora interpretada en la voz de la gran mezzo Katherine Jenkins que hace un dúo en perfecto complemento con este grandioso trompetista que hasta ahora no he podido identificar (se ruega la colaboración de todos los locos lectores, si alguno sabe quién es por favor compártalo aquí!!!). Notaran la forma sutil con la que la trompeta “resbala” sus notas, las entradas suaves precisas y llenas de expresión que van conformando un verdadero dialogo de belleza suprema entre la voz y el instrumento que son los dos grandes protagonistas de esta gran interpretación. Raya entre lo sublime y lo armonioso y para no agregar más, porque cualquier palabra sobra acá los dejo para que disfruten de esta gran obra…
Etiquetas:
Música
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
